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14 mar, 2012

 

Parece ser que ya no nos podemos conformar con el sabor de los alimentos, hoy en día alrededor de los mismos existen un sin fin de “normas” establecidas que debemos seguir si queremos impresionar a nuestro paladar. Y es que parece que hoy más que nunca, nuestro gusto está ligado directamente con nuestro cerebro, por lo que si algo no nos gusta psicológicamente difícilmente deleitará a nuestro sentido del gusto.

Según tres estudios realizados por la Universitat Politècnica de València (UPV), la Universidad de Oxford y el King’s College de Londres, publicados recientemente en Journal of Sensory Studies y Food Quality and Preference las propiedades de la cubertería y la vajilla influyen en la experiencia de una comida.

En un experimento, tras dar a probar la misma muestra de un yogur de vainilla con una cuchara de metal y otra de plástico con acabado metálico, los consumidores, opinaron que la muestra consumida con la cuchara de metal era de mayor calidad.

Cada cuchara afectaba en mayor o menor medida la percepción del sabor de cada postre, algunas incrementando la intensidad del sabor dominante como las cucharas bañadas en zinc y cobre, además de transferir un sabor algo amargo y metálico, realzando el sabor dominante.

Además de la cubertería, el color del plato en el que servimos la comida puede condicionar cómo se percibe. El blanco del fondo de los platos puede que afecte a la percepción del sabor de los postres haciéndola parecer más dulce mientras que el negro le aporta más exclusividad y distinción.

Después de este estudio… ¿Se acabó disfrutar de un cartucho de patatas fritas o de un gofre de chocolate servido en una servilleta durante las fiestas de un pueblo?

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